2.12.2025

¿POR QUÉ AÚN NO HABLAS POLACO?


Comencé a estudiar polaco en cuanto me comprometí con mi esposo y decidimos vivir en Polonia. Mi relación con el estudio de idiomas antes de eso había sido un poco caótica, clases de ruso por 6 meses sin ninguna motivación específica, algunas clases de francés, “aprendizaje” fugaz de alemán e italiano con el infaltable Duolingo y un estudio prolongado de inglés que me ha llevado estar en un nivel comunicativo más o menos decente. Así que cuando comencé con el polaco ya había formado inconscientemente una base diez años antes por su cercanía con el ruso.

Mi primer acercamiento formal al idioma fue a través de clases en línea, y aquí debo decir que mi exceso de trabajo y poco compromiso hicieron que dichas clases fueran en vano, así que cuando llegué recién casada a este bello país básicamente sólo podía decir  cosas simples como “Dzień dobre” (buen día) y “Nazywam się Paulina…” (Me llamo Paulina). Debido a mi fracaso anterior, mi esposo me propuso enseñarme (propuesta que hasta el día de hoy no se ha cumplido realmente pero que según él sigue en pie) por ello los primeros 3 meses en Polonia fueron un fallido intento de auto-aprendizaje y la espera de que mi marido me ayudara, pero una vez más fracasé. Harta de no avanzar retomé mis clases en línea con una nueva profesora que se adecuaba a mis necesidades, sin embargo todo se pausó con la llegada de un nuevo miembro a mi familia, así que aprender a ser mamá se volvió una prioridad y por tres meses una vez más hice el polaco a un lado. Cuando me sentí lista comencé de nuevo pero con diferente profesor el cual me ha brindado un poco de confianza al hablar, desafortunadamente, después de 2 años de vivir acá, él es el único con quien me atrevo hablar en dicho idioma.

Pero ¿por qué sigo sin poder hablarlo? Esa es una pregunta que se me hace y me hago constantemente. Creo que hay varias razones, una de ellas es que claramente no soy tan buena aprendiendo idiomas, otra es que no dedico tanto tiempo en su aprendizaje como debería y la otra razón está relacionada con el comportamiento de algunas personas a mi alrededor.

Como maestra de español para extranjeros más de una vez escuché a los estudiantes quejarse de que algunos mexicanos criticaban que su español no fuera tan bueno (a pesar de haber estado viviendo en el país equis cantidad de tiempo), que sus parejas se negaban a ayudarlos en el aprendizaje del idioma o bien que algunas personas los usaban para perfeccionar su inglés haciendo imposible usar lo que se aprendía en clase. Con vergüenza debo aceptar que no siempre creí del todo estas historias hasta que lo experimenté en carne propia; y es que no es que la gente sea grosera y no quiera permitirme avanzar, sino que ciertas actitudes merman mi confianza y a veces me parece que mantener una conversación con un nativohablante es una tarea imposible. Cabe mencionar que hay unos cuantos que sí me han ofrecido ayuda pero cuando careces de confianza en ti mismo, es difícil aprovechar estas oportunidades.

En más de una ocasión he estado en conversaciones donde personas que sólo hablan un idioma no comprenden por qué no he logrado aprender polaco siendo que “fulanito” ya lo habla muy bien, incluso intentan darme consejos cuando es claro que no tienen ni idea de lo que implica aprender una lengua, además, cuando he intentado usar el idioma con ellos no están muy dispuestos a bajar la velocidad de su discurso, a utilizar vocabulario más simple ni a usar su lenguaje corporal haciendo que todos mis esfuerzos por comprender sean en vano. 

 Por otro lado, me he encontrado con otro grupo de personas que me ven como la persona ideal para practicar su inglés y si bien esto de alguna manera me da la posibilidad de interactuar con los nativos, no me permite utilizar mi incipiente polaco.

En conclusión, no sé cuándo podré realmente hablar polaco, lo que sí sé es que a pesar de todo no me he dado por vencida porque me gusta vivir aquí y sé que mi visión de la cultura polaca se ampliará cuando logre dominar el idioma. Sueño con el día en el que sea capaz de tener una larga plática con mi suegra pues sé que ella también lo desea, sueño también con tener una cita médica sin que haya un tercero traduciendo, incluso deseo ansiosamente escuchar una conversación ajena en el tranvía y entender todo lo que dicen. Lamentablemente, ahora debo conformarme con sólo poder conversar con mi profesor, con sólo entender algunas frases de los anuncios publicitarios o de alguna canción y sonreír internamente al darme cuenta de que realmente sí estoy avanzando, aunque no a la velocidad que quisiera. Finalmente, quiero decirte a ti, que estás aprendiendo un idioma y que sientes la presión de no estar avanzando como otros desearían: no estás sólo, somos muchos en la misma situación y no nos queda más que ser pacientes y echarle ganas, ¡ánimo!